jueves, 28 de enero de 2010

La extinción del oso de las cavernas fue provocada por el cambio climático 13.000 años antes de los que se pensaba


Un equipo internacional de científicos ha descubierto que el oso de las cavernas ( Ursus spelaeus ) que habitó desde España a los Urales, se extinguió hace 27.800 años, unos 13.000 años antes de lo que se creía anteriormente. La nueva fecha coincide con un periodo de cambio climático significativo: el Último Máximo Glaciar.



Los investigadores de la Universidad de Viena (Austria), del Museo de Historia Natural de Londres (Reino Unido) y la Universidad de Durham (Reino Unido) sugieren que la acusada bajada de temperaturas que provocó la pérdida parcial o total de la vegetación, y por lo tanto el deterioro de la disponibilidad de alimentos, fue la causa de la extinción del oso de las cavernas. El oso era uno de los miembros de la megafauna, junto al mamut, el rinoceronte lanudo, el ciervo gigante y el león de las cavernas, que desaparecieron en la última Edad del Hielo.

El estudio, que se ha publicado en Boreas , demuestra además que los científicos no encontraron pruebas convincentes que implicaran al hombre en la desaparición de los osos. El equipo utilizó tanto nuevos datos como registros existentes de radiocarbono para datar los restos de osos de las cavernas, con el fin de construir una cronología de la extinción del oso de las cavernas.

El oso de las cavernas fue el primero en desaparecer

"Nuestro trabajo muestra que el oso de las cavernas fue uno de los primeros en desaparecer de los componentes de la megafauna", explicó Martina Pacher, del Departamento de Paleontología de la Universidad de Viena. "Otras extinciones posteriores se produjeron en diversos momentos en los últimos 15.000 años", añadió.

Aunque numerosos científicos argumentaban que el oso de las cavernas sobrevivió hasta hace al menos 15.000 años, Pacher y Anthony J. Stuart, del Museo de Historia Natural de Londres, y la Universidad de Durham sostienen que la metodología empleada en esos estudios presentaba errores en la datación y confusión entre restos de oso de las cavernas y oso pardo.

Basándose en pruebas de la anatomía del cráneo, el colágeno óseo y la dentadura, los investigadores concluyeron que estos mamíferos extintos eran "predominantemente" vegetarianos, y consumían una dieta especializada de plantas de alta calidad. En comparación con otras especias de la megafauna que también se extinguieron, el oso de las cavernas contaba con una extensión geográfica relativamente restringida, confinado a Europa, lo que explicaría por qué se extinguió antes que el resto.

"Su modo de vida altamente especializado, especialmente la dieta de plantas de alta calidad, y su limitada distribución, le hicieron vulnerable a la extinción cuando se enfrió el clima, y su fuente de alimentos se vio menguada", apuntó Pacher. El oso pardo, con el que el Ursus spelaeus comparte un ancestro común, estaba extendido por toda Europa y gran parte del Norte de Asia, y ha sobrevivido hasta la actualidad.

"Una pregunta fundamental que debe responderse en investigaciones futuras es por qué, si el oso pardo ha sobrevivido hasta la actualidad, el oso de las cavernas no lo ha conseguido", subrayó Stuart. Las respuestas a esta pregunta pueden estar relacionadas con la dieta, las estrategias de hibernación, las distribuciones geográficas, las preferencias de hábitat, y puede que con la prelación por humanos.

Características del oso de las cavernas

Los osos de las cavernas eran animales de complexión muy fuerte. Los machos adultos llegaban a pesar hasta 1000 kg. El peso máximo registrado de los osos Kodiak y los osos polares -los mayores osos que viven en la actualidad- es de 800 kg, con medias de en torno a 500 kg.

Los científicos recuperaron una gran cantidad de restos de osos de las cavernas en numerosas excavaciones en cuevas, donde se cree que murieron durante su periodo de hibernación invernal. Las cavernas proporcionan un entorno ideal para la conservación de esos restos.

A pesar de los más de 200 años de estudios científicos -que se iniciaron en 1794 cuando J. Rosenmüller, describió por primera vez unos huesos procedentes de Zoolithenhöhle, en Baviera, como pertenecientes a una nueva especie extinta, que denominó 'oso de las cavernas'- las fechas y la causa de la extinción han estado sujetas a controversias.

La mejor fuente de información sobre el aspecto que tenía realmente el oso de las cavernas se encuentra en las pinturas rupestres realizadas con pintura roja en la Grotte Chauvet, en la región de Ardèche (sur de Francia). Éstas son las únicas representaciones del arte paleolítico que pueden atribuirse al oso de las cavernas.



Información extraida de : http://www.laflecha.net/canales/ciencia/noticias/la-extincion-del-oso-de-las-cavernas-fue-provocada-por-el-cambio-climatico-13000-anos-antes-de-los-que-se-pensaba

lunes, 18 de enero de 2010

Una cueva vertedero en Guadalix de la Sierra

Cueva del Montecillo. Guadalix de la Sierra
Hace un par de fines de semana miembros de la Comisión de Conservación de Cavidades de la FME y miembros de la SCC del GEGET estubimos dando una vuelta por el municipio de Guadalix de la Sierra para intentar localizar, topografiar y sacar unas fotillos de una cueva bastante curiosa y bonita al mismo tiempo "La cueva del Montecillo". Esta cueva se encuentra en un paraje protegido por dos veces:
  1. Se encuentra dentro del embalse protegido de Pedrezuela

  2. Es lugar de importancia comunitaria - Red natura 2000. Lic cuenca del Río Guadalix.

Y aún así nos sorprendió mucho, no, muchísimo lo que vimos cuando la encontramos. Esta maravillosa cueva formada en las calizas de Guadalix es utilizada por los asiduos a zonas protegidas a arrojar residuos de todo tipo en el interior de la misma. Como es una cueva pues los restos depositados no se vé, pero da verdadera pena y rabia ver que esta cueva se encuentra colmatada de bolsas de basura.

Interior de la cueva del Montecillo

Desde aquí instamos al que proceda, que se tomen las medias oportunas para que actos como estos no sigan sucediendose. E igualmente solicitamos mayor vigilancia de los espacios naturales y dentro de estos sus cuevas.


De todas las maneras esta Comisión de Conservación de Cavidades de la FME redactará una carta denuncia aportando fotografías a la entidad que gestiona la zona protegida, para que por lo menos sepan lo que pasa en ciertos lugares...........


TAMBIEN QUIERO DECIROS A TODOS QUE SI SABEIS DE CUEVAS EN ESTE ESTADO LAMENTABLE DE DEJADEZ, QUE POR FAVOR NOS LO COMUNIQUEN Y ASÍ PODREMOS PONER EN CONOCIMIENTO DE LAS AUTORIDADES COMPETENTES DICHO ACTO.


Un fuerte abrazo

Fotografias: A. Ortigosa


viernes, 8 de enero de 2010

CARA A CARA CON UN COLEÒPTERO

En una de nuestras continuas visitas a la zona de exploración que tenemos en el centro de Madrid, y en una pequeña cavidad recientemente explorada llamada del Cerro, nos encontramos con algunos Insectos, (algunos de ellos aún por describir). Después de nuestros trabajos de topografía, fotografías, etc..... Nos dispusimos a mirar más concienzudamente, para poder valorar la existencia de vida dentro de la cueva.
No vimos nada importante, pero ya a la salida y a 10 metros de la calle, nos topamos de frente con este espectacular ejemplar de Coleóptero. Le sacamos unas fotos y se las mandamos a Toni Pérez Fernández del GEV, (el cuál está haciendo un importantísimo trabajo de bioespeleología en la provincia de Jaen). Hace poco nos contestó explicandonos de que se trata, esperando más información del especialista, la cual expondremos cuando tengamos noticias.




CLASE: Insecto
ORDEN: Coleóptero
FAMILIA: Tenebrionidae (Latreille, 1802)
ESPECIE: Elenophorus Collaris

Los tenebriónidos (Tenebrionidae) son una de las grandes familias de coleópteros con unas 20.000 especies descritas. Su tamaño oscila entre 1 y 80 mm; son predominentemente de coloraciones oscuras, de donde deriva su nombre. Son básicamente detritívoros y son especialmente diversos en ambientes esteparios y desérticos.

CARACTERÍSTICAS
La mayoría de las especies son de color negro o marrón, pero no faltan las coloraciones vistosas. Las antenas tienen normalmente 11 segmentos y son relativamente cortas. Tiene cinco artejos en los tarsos anteriores y medios, y cuatro en los posteriores (fórmula tarsal 5-5-4, raramente 4-4-4); las antenas se insertan bajo un saliente lateral de la frente. El abdomen tiene 5 esternitos visibles, los tres primeros unidos e inmóviles. Los élitros presentan usualmente costillas longitudinales. Muchas especies poseen glándulas defensivas en el abdomen que producen secreciones repugnatorias de carácter defensivo. Las larvas son cilíndricas y están bien esclerotizadas.
Ya nos ha contestado el especialista en cuanto al genero de este coleóptero, pues bien se trata de un
ELENOPHORUS COLLARIS


Foto: Antonio Ortigosa
Colabora: Toni Pérez Fernández
Especialista: Alejandro Castro Tóvar